-Me parece que tenemos que terminar aquí, ya no va más, llevamos tres horas.
-Está bien doctor, está bien. Fijemos la hora, ¿qué hora es?

Y el médico Carlos Seara, quien estuvo a cargo de las maniobras de reanimación junto a los doctores Arturo Cagide, Angel Scandroglio y Raúl Luis Cermesoni (quien luego se radicara en Bahía Blanca, precisa el periodista Ariel Laruina), estableció que a las 13.15 del lunes 1 de julio de 1974 se produjo el fallecimiento de Juan Domingo Perón.

Seara recuerda en un reportaje hecho por el diario La Nación que “desde el sábado en el que lo sacamos del edema agudo de pulmón se dio cuenta de que se terminaba todo. El mismo día de su muerte, el 1° de julio, tuvo la sensación de que perdía el conocimiento. La enfermera, Norma Baylon lo escuchó decir: `Esto se acabó´”.

En su libro “Los secretos de los últimos días de Perón”, el médico y periodista Nelson Castro asegura que en el momento inmediato de la muerte del por entonces presidente de la nación “la solemnidad (…) fue absoluta”.

“Un estado de conmoción de apoderó de todos los presentes. Casi al unísono, los médicos se incorporaron y permanecieron por unos instantes, que parecieron de eternidad, observando el cuerpo inerte de aquel hombre que había sido el protagonista más importante de lo política argentina durante treinta años. El general Perón había muerto tras una vida de leyenda”.