Buena noticia. En el día de hoy del año 2011, los jefes militares del mundo han informado que los drones podrán seguir matando gente.

Estos aviones sin piloto, tripulados por nadie, dirigidos a control remoto, gozan de buena salud: el virus que los atacó no fue más que una molestia pasajera.

Hasta ahora, los drones han echado sus lluvias de bombas sobre víctimas indefensas en Afganistán, Irak, Pakistán, Libia, Yemen y Palestina, y otros países esperan sus servicios.

En la era de las ciberguerras, los drones son los guerreros perfectos. Matan sin remordimientos, obedecen  sin chistar, y jamás delatan a sus jefes.

Eduardo Galeano, “10 de octubre” – Los hijos de los días.