El martes 11 de julio de 1995, las tropas serbias al mando de Ratko Mladic, y con la anuencia del por entonces presidente Radovan Karadzic, iniciaron una “limpieza étnica” en la ciudad de Srebrenica (Bosnia Herzegovina) que dejó un saldo de al menos 8732 musulmanes asesinados.

“Es la peor matanza de seres humanos en Europa desde el fin de la segunda guerra mundial. Durante años fueron abiertas centenares de fosas comunes donde se encontraron las víctimas enterradas de forma clandestina”, mencionan las crónicas.

“La expulsión de Serbia de musulmanes y croatas en la década de 1990 es un mito”, dijo Karadzic quien, luego de estar prófugo por muchos años, fue finalmente capturado, juzgado y sentenciado a pasar lo que le resta de vida en prisión por genocidio.

Mladic, prófugo por 15 años, también fue sentenciado a cadena perpetua por ser responsable de “genocidio, exterminio, asesinato y traslado forzado, entre otros delitos”.

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