Quien ingrese a Bahía Blanca por avenida Colón podrá advertir antes de ingresar al puente que culmina en el estadio del club Olimpo, que la señal nomencladora ubicada en la intersección con Falcón tiene adjunto un “ASESINO”.

La calle hace referencia al policía Ramón Falcón quien murió en el atentado llevado adelante por el anarquista Simón Radowitzky el domingo 14 de noviembre de 1909 en inmediaciones del cementerio de la Recoleta, nécropolis donde están depositados sus restos desde hace 111 años.

Radowitzky lanzó una bomba al carruaje que transportaba al jefe policial, ícono de esta fuerza y máximo responsable de la represión en la denominada Semana Roja que ocasionó un centenar de muertos y la persecusión de quienes idearon ese año el acto por el día del trabajador.

Las crónicas dicen que nunca se supo si al momento del hecho el ucraniano Radowitzky era mayor de edad (lo que lo condenaba a la pena capital) y que más allá de las torturas que padeció, jamás develó el nombre de sus colaboradores.

Tras su estadía en el penal de Ushuaia (del que escapó y fue recapturado) y el indulto brindado por el entonces presidente Hipólito Yrigoyen lo indultó, Simón combatió en la Guerra Civil española.

Radowitzky murió en Méjico en 1956, pero en más de un mural se puede leer que aún “Simón Vive”.

Para finalizar, así como ha sido reivindicada la figura del anarquista han sido constantes los atentados a la tumba de Falcón (el último público, en el 2018).