Winston Churchill había anunciado:

Es alarmante y nauseabundo ver a este señor Gandhi, este maligno y fanático subversivo… La verdad es que tarde o temprano tendremos que hacerle frente, a él y a todos los que lo apoyan, y finalmente aplastarlos. De nada vale tratar de calmar al tigre dándole comida de gato. Y no tenemos la menor intención de abandonar la más brillante y preciosa perla de nuestra corona, gloria y poder del Imperio Británico.

Pero algunos años después, la perla abandonó la corona. En el día de hoy de 1947, la India conquistó su independencia.

El duro camino hacia la libertad se había abierto en 1930, cuando Mahatma Gandhi, escuálido, casi desnudo, llegó a una playa del océano Índico.

Era la marcha de la sal. Habían sido poquitos cuando la marcha partió, pero una multitud llegó a su destino. Y cada uno recogió un puñado de sal y la llevó a la boca, y así cada uno violó la ley británica, que prohibía que los hindúes consumieran la sal de su propio país.

Eduardo Galeano – Los hijos de los días – 15 de agosto.