El jueves 15 de julio de 2010 Argentina se transformaba en el primer país de Latinoamérica en sancionar la ley de matrimonio igualitario, el derecho de unión a civil para parejas del mismo sexo.

“Fue una derrota de la hipocresía dominante, que invita a vivir obedeciendo y a morir mintiendo, y fue una derrota de la Santa Inquisición, que cambia de nombre pero siempre tiene leña para la hoguera”.

Así recordó aquellos días, aquellas noches de debate y discusión con y sin fundamentos Eduardo Galeano en “Los hijos de los días”.