El viernes 16 de octubre de 1998, mediante la aplicación del principio de justicia universal, fue detenido en Inglaterra el dictador chileno Augusto Pinochet.

Esa fecha marcó un hito: las crónicas asegura era la primera vez que un exjefe de estado acusado de crímenes de lesa humanidad perdía inmunidad.

Esto fue merced al juez español Baltazar Garzón, quien una año antes había logrado la detención del represor argentino Adolfo Scilingo, uno de los responsables de los denominados “vuelos de la muerte” durante la última dictadura cívico- militar.

Sin embargo Garzón no pudo prosperar con la extradicción a España de Pinochet a quien acusó de genocidio, terrorismo internacional, torturas y desapariciones de personas desde el derrocamiento de Allende (1973) hasta el regreso de la democracia en Chile (1989).

Pinochet permaneció bajo arresto en la capital británica, con el ala protectora de Margaret Thatcher, hasta el 2 de marzo de 2000, día en que el ministro de interior británico Jack Straw decidió liberarlo debido a que “por sus recientes exámenes médicos, no estaba en condiciones de ser juzgado”.

La salud que lo acompañó para asesinar y hacer desaparecer a ciudadanos chilenos, lo volvió abandonar el 10 de diciembre de 2006; el reclamo de justicia seguirá siempre vigente.