En la madrugada del jueves 17 de julio de 2008, se producía un hecho inédito e histórico desde el retorno de la democracia: un desempate en el Senado sobre una Resolución, la 125, que pretendía aplicar un sistema móvil para las retenciones a las exportaciones de soja, trigo, y maíz.

En otros términos, el por entonces gobierno a cargo de Cristina Fernández de Kirchner elevó un proyecto que produjo el encono del sector de mayor centralización económica del campo.

Fueron meses de debates mediáticos y cuya situación se resolvió con el voto desfavorable del compañero de fórmula de la actual vicepresidenta.

“Que la historia me juzgue y pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo, mi voto es en contra”, pronunció Julio Cleto Cobos quien días después tuvo una repercusión que años después se transformó prácticamente en olvido.