El martes 17 de noviembre de 1959 fallecía a los 72 años Heitor Villa-Lobos, según los entendidos, uno de los compositores más innovadores de la música latinoamericana.

Eduardo Galeano lo recuerda en Los hijos de los días de la siguiente manera:

Hoy murió, en 1959, el músico brasileño Heitor Villa-Lobos.

Él tenía dos oídos, uno de adentro y otro de afuera.

En sus años mozos, cuando se ganaba la vida tocando el piano en algún putero de Río de Janeiro, Villa-Lobos se las arreglaba para ir componiendo sus obras, como si tal cosa: cerraba el oído de afuera a la barahúnda de carcajadas y bebederas, y el oído de adentro se abría para escuchar, nota tras nota, su música naciente.

Después, en los años maduros, el oído de adentro fue su refugio contra los insultos del público y los venenos de los críticos”.