“Tengo dos patrias. Uruguay en la que nací y la Argentina que me adoptó”, supo decir el ídolo popular Irineo Leguisamo, quien dejo este mundo hace exactamente 35 años.

Las crónicas aseveran que “con 70 años, aceptó una invitación de Palito Ortega, dueño de un caballo, para correrlo en San Isidro”.

Legui ganó, una vez más, “pero no por habilidad, sino por pura suerte. El verdadero jockey hoy fue Dios”.

Su gran amigo Carlos Gardel lo homenajeó con el siguiente tango: