Ser popular, a nivel artístico o deportivo, no es para cualquiera. Además de talento, se debe tener una cuota de humildad y otra de carisma para quedar eternamente en el inconsciente colectivo.

Es el caso de Oscar Ringo Bonavena, uno de los más grande boxeadores argentinos, quien fue asesinado en Estados Unidos el 22 de mayo de 1976.

Sus combates frente a Goyo Peralta en nuestro país o haber mandado a la lona a Muhammad Alí, tienen su impronta de coraje y valentía.

Una multitud pasó por el Luna Park para agradecerle tantas alegrías, tantas noches de tv en blanco y negro o emisiones radiales que fueron únicas en los 60 y 70.