Así como el hemisferio norte inicia un nuevo año en el comienzo del invierno, en estos lares, los últimos días de junio marcan el sendero de un nuevo ciclo para la comunidad mapuche como para muchos pueblos originarios.

El Wiñoy Tripantü (la vuelta de la salida del sol,) es la referencia de un conocimiento milenario de la cultura índigena sobre el tiempo que permitió interpretar el movimiento del sol, la luna, las estrellas, la noche, como así también las modificaciones y alteraciones que se producen en la naturaleza e inclusive en uno mismo.

Esta descodificación y comprensión de los movimientos y alteraciones de la naturaleza, los cuales determinan los cambios climáticos y las etapas del año, determinan el We Xipantu o año nuevo mapuche.

“Es un aspecto o elemento de la cultura cuya importancia es de un gran significado, a través del cual tenemos la posibilidad de comprender ‘nuestro mundo’, el mundo mapuche”, expresan las comunidades.

Y agregan: “Es decir, esta fecha no sólo marca el inicio de las etapas o temporadas en que se divide un año o xipantu, sino que ella además está estrechamente vinculadas con otros

elementos que configuran nuestro mundo y nos explican nuestra realidad como pueblo”.

“Lo anterior quiere decir que el We Xipantu (determinado principalmente por el ciclo lunar) forma parte de un conjunto de elementos de nuestra cosmovisión, lo cual podríamos resumirlo en estas palabras: ‘Mapuche ñi ixofij kimvn ka feyentun nvwkvley we xipantuegvn’, o sea año nuevo es parte del mundo y vida mapuche”.

El vínculo mencionado se fundamenta en la renovación de la naturaleza, iniciación de algo nuevo, la relación con la tierra o ñuke mapu, con el ciclo de producción, el sol o antv, gvnecen cao, la familia, la cultura, las costumbres, la amistad, el futuro, etcétera.

Documental basado en textos de Osvaldo Bayer – Foto Diario Jornada – Texto Sergio Nahualhual.