El martes 25 de septiembre de 1973, dos días después de las elecciones que determinaron la tercera presidencia de Juan Domingo Perón, se produjo un hecho que marcó un punto inflexión para la escalada de violencia en nuestro país durante esa década: el asesinato del dirigente gremial José Ignacio Rucci.

Al menos unas 20 balas acabaron con la vida del sindicalista en el atentado que se conoció como operación “Traviata” en alusión a la forma de las galletitas.

“No creo que exista un solo argentino que no aborrezca la indignidad que simbolizan los que asesinan para hacer valer sus razones”, había declaro Rucci meses antes. 

Este crimen jamás quedó debidamente esclarecido en la Justicia.