El domingo 27 de junio de 1954, el presidente de Guatemala Jacobo Árbenz presenta su renuncia y delega su cargo por la presión ejercida por los Estados Unidos, por intermedio de la CIA, y la actitud cipaya de un grupo de connacionales que apoyaban una eventual guerra civil.

En febrero de de ese años “Árbenz solicitó a los partidos políticos, que se unificaran ante los ataques de que estaban siendo objeto la política revolucionaria de su gobierno, a través de la prensa reaccionaria que funcionaba  en el país y de las cadenas de periódicos extranjeros y de Estados Unidos, en especial”, recuerdan las crónicas.

En sus tres años de mandato, Árbenz había impulsado la economía local y en este marco decidió expropiar las tierras no cultivadas por la United Fruit Company, “un caos propicio a la penetración comunista”.

El por entonces presidente estadounidense Eisenhower no lo toleró y envió apoyo y tropas.