El miércoles 27 de octubre de 2010, cuando los argentinos aguardábamos en nuestras casas ser censados, llegó la noticia del fallecimiento del expresidente Néstor Kirchner en El Calafate.

Mucha gente, principalmente jóvenes, desfilaron por la Casa Rosada para despedir a quien comandó Argentina durante 4 años.

10 años antes, cuando pocos sabían escribir bien su apellido, había comenzado a recorrer el camino decisivo para llegar a la presidencia de la Nación, hecho que se formalizó el 25 de mayo de 2003.

Un mes antes, en los comicios generales, su fórmula con Daniel Scioli había quedado detrás de la opción Menem – Romero, con sólo el 22.5 por ciento de los votos.

Menem, quien había ganado la elección con el 24.45 %, desistió del balotaje, decisión que le permitió a Kirchner consagrarse como presidente argentino, quien al momento de asumir aseguró:

“Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias; me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada.

No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo. Eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo. Soñé toda mi vida que éste, nuestro país, se podía cambiar para bien. Llegamos sin rencores, pero con memoria. Memoria no sólo de los errores y horrores del otro, sino también es memoria sobre nuestras propias equivocaciones. Memoria sin rencor que es aprendizaje político, balance histórico y desafío actual de gestión.

Con la ayuda de Dios, seguramente se podrá iniciar un nuevo tiempo que nos encuentre codo a codo en la lucha por lograr el progreso y la inclusión social. Poniendo en una bisagra la historia, con mis verdades relativas, en las que creo profundamente pero que sé que se deben integrar con las de ustedes para producir frutos genuinos, espero la ayuda de vuestro aporte.

No he pedido ni solicitaré cheques en blanco. Vengo, en cambio, a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación; vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la Justicia; vengo a proponerles un sueño que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos. Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros, de nuestra generación que puso todo y dejó todo pensando en un país de iguales. Pero sé y estoy convencido de que en esta simbiosis histórica vamos a encontrar el país que nos merecemos los argentinos”.