El miércoles 28 de agosto de 1963, el activista y pastor estadounidense Martín Luther King brindó en Washington, y ante una multitud, el discurso que trascendió históricamente con el nombre “I have a dream” (Yo tengo un sueño).

En estos días el básquetbol y el beisbol, dos de los deportes masivos de los Estados Unidos (el calendario de la NFL se extiende de septiembre a febrero) permanecen en huelga, en señal de protesta por la violencia racial que se canalizó días atrás con el ataque a balazos a Jacob Blake, un hombre afroamericano.

“…debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro todavía no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación.

Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material.

Cien años después el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra”.