El martes 28 de julio de 1750 dejaba esta vida y un legado cultural inmenso Johann Sebastian Bach.

No tuvo la fortuna de grabar, tampoco de ser fotografiado; pero su obra interpretada y reinterpretada desde hace 270 años sigue conmoviendo.

“Se fue de una manera sencilla, a los 75 años, sin hacer ruido, pese haber conseguido que sus notas y compases llegarán a todos los confines del mundo”, recuerdan las crónicas.