Un día como hoy, pero en 2003, nacía en Estocolmo (Suecia) Greta Tintin Eleonora Ernman Thunberg, una activista medioambiental sueca, centrada en los riesgos planteados por el calentamiento global.

Greta cuenta que la primera vez que oyó hablar del cambio climático fue en 2011, cuando tenía ocho años, y no podía entender por qué se estaba haciendo tan poco al respecto.​ Tres años más tarde, se deprimió y se aletargó, dejó de hablar y comer, y finalmente fue diagnosticada con Síndrome de Asperger,​ trastorno obsesivo-compulsivo, y mutismo selectivo.​ Si bien reconoce que su condición «la ha limitado antes», no ve el Síndrome de Asperger como un problema, y en cambio lo considera un «superpoder».​

Es conocida por su contundente manera de hablar, ​ tanto a las multitudes como a los líderes políticos y asambleas legislativas, instando a la acción inmediata para abordar lo que ella describe como la «crisis climática».

La Greta original se sentó por primera vez un 20 de agosto de 2018, tres semanas antes de las elecciones legislativas de su país, delante del Parlamento sueco para iniciar una huelga diaria hasta que el Gobierno cumpliese con el compromiso de recorte de emisiones del Acuerdo de París contra el cambio climático.

La huelga, que luego pasó a realizarse sólo los viernes, recibió gran atención mediática, primero en Suecia, luego en otros países, y en unos meses, la joven había sido invitada estrella en la Cumbre del Clima de la ONU en Polonia, el Foro de Davos, Bruselas y el Palacio del Elíseo de París.

Thunberg, que por razones climáticas solo viaja en tren y autobús y nunca en avión, encabezaba manifestaciones juveniles por toda Europa y se convirtió en imagen del movimiento “FridaysForFuture” (Viernes por el Futuro) y de huelgas escolares en todo el mundo.