El lunes 3 de julio de 1933, a pocos días de cumplir 81 años, fallecía Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen, el primer presidente popular argentino y elegido sin fraude electoral.

Y fue también el primer mandatario en ser derrocado por fuerzas militares en el inicio de la denominada “Década Infame”.

Durante su primera presidencia, entre 1916 y 1922, desplegó en la Casa Rosada su forma de vida: austera, simple, empática. Su sueldo de presidente lo donaba a la Sociedad de Beneficencia porque su principal ingreso lo obtenía como productor agropecuario.

Al finalizar su mandato, Daniel Balmaceda recuerda que se utilizó el transporte público para regresar a su casa ubicada en el barrio de Constitución, casa que fue destruida cuando Yrigoyen fue destituido por el golpe militar de 1930 encabezado por José Felix Uriburu, el cual contó con un amplio apoyo mediático.

Estas mismas fuerzas fueron las responsables, bajo la anuencia del lider radical, de la Semana Trágica (1919) y la represión a trabajadores de la provincia de Santa Cruz (1919-1921), los hechos más cuestionables en su primer gobierno.