El sábado 30 de septiembre de 1989 arribaban a nuestro país los restos de uno de los referentes y actores principales de la política argentina del siglo XIX: Juan Manuel de Rosas.

El “Restaurador” había fallecido el 14 de marzo de 1877 en Inglaterra, sitio donde se exilió tras caer en la batalla Caseros, el 3 de febrero de 1852.

El odio de las fuerzas unitarias (quienes escribieron la historia, diría Pacho O’Donell) llevó a recordar dicha fecha como el fin de una era.

Parques, partidos, paseos que se llaman 3 de Febrero aluden más a la derrota de Rosas que al triunfo del Ejército Grande comandado por Justo José de Urquiza.

No obstante, varios revisionistas (particularmente Manuel de Anchorena) gestionó e insistió en la llegada del cuerpo de “uno de los pocos que supieron defender honrosamente la soberanía nacional.”

Desde la Vuelta de Obligado hasta el crimen de Camila O’Gorman y Ladislao Gutiérrez. Todo eso y más es alguien que merece ser leído, analizado y pensado.