Raquel Liberman fue una mujer polaca, víctima de la trata de personas en Argentina, que logró denunciar a sus tratantes y deshacer la red judía de trata de personas Zwi Migdal, que operaba en Argentina desde principios del siglo XX.

El 31 de diciembre de 1929, después de escapar por segunda vez de la red, Raquel contactó al comisario Julio Alsogaray, un policía con fama de incorruptible, ante el cual radicó la denuncia. ​

La misma desarticula a la red conocida como Zwi Migdal. El caso provoca el procesamiento y la prisión preventiva de 108 personas que traían chicas judías que huían de la persecución antisemita en Europa. La Zwi Migdal operó bajo la fachada de la Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Varsovia. La denuncia de Liberman significó el fin de la red.

Cuentan además que el comisario Alsogaray le preguntó si estaba dispuesta a declarar ante un juez y ella afirmó: «Solo se muere una vez: la denuncia no la retiro».