A principios de este siglo, prácticamente en la prehistoria de esta era tecnológica, era una utopía saber quién era Norma Jeane Baker.

Joaquín Sabina por entonces utilizaba en sus conciertos una remera con ese nombre estampado y generaba cierta intriga entender a quien homenajeaba el artista.

Tiempo después un periodista reveló esta especie de misterio en la crónica de un recital en el Gran Rex : era el nombre real de la actriz Marilyn Monroe.

“En Hollywood te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma”, dijo alguna vez en una lucha silenciosa.

Mujer fatal, en el sentido más sabinero, es desde el 4 de agosto de 1962 una mujer eterna.