El sábado 11 de julio de 1992, exactamente seis semanas después del fallecimiento de Atahualpa Yupanqui, fallecía a los 71 años Astor Piazzolla, quien le dio otra perspectiva a la música y particularmente al tango.

La herencia del amor por la música, su curiosidad y el deseo de perfeccionarse constantemente le permitió compartir momentos con artistas consagrados como Carlos Gardel o Aníbal Troilo.

 “Yo pensaba que (mi música) era una basura porque tocaba tangos en un cabaret y resulta que yo tenia una cosa que se llama estilo. Sentí una especie de liberación del tanguero vergonzante que era yo. Me liberé de golpe y dije: ‘Bueno, tendré que seguir con esta música, entonces'”, recordó alguna vez el marplatense.

A modo de homenaje, el aeropuerto internacional de Mar del Plata lleva su nombre desde el año 2008.

A modo de homenaje también, Piazzolla compuso en el inicio de su luto por la muerte de su padre, una de las canciones más hermosas que se recuerde: