El viernes 5 de diciembre de 1930, la Real Academia Española aceptó el uso de sustantivos femeninos para profesiones.

Aunque cueste creer, hace sólo 90 años una mujer podía ser abogada y no abogado, por ejemplo, por simple capricho de los burócratas de turnos.

Ya, desandando el tercer milenio, la juventud y los sectores dispuestos a escuchar y dialogar, están dándole los primeros y firmes pasos al lenguaje inclusivo.

Algo sencillo, simple, que llevará su tiempo para todos, pero que nos hará crecer como sociedad.