El 6 de junio de 1944, se produjo en Normandía, Francia, el desembarco más grande que se tenga registro de la historia a nivel militar y que marcó un punto de quiebre en la segunda guerra mundial que finalizaría en mayo del año siguiente.

Este despliegue de las tropas aliadas es recordada como el “Día D”. A kilómetros de allí está Boulogne-sur-Mer, donde falleció el General José de San Martín.

A modo de homenaje en 1909 esta ciudad francesa recordó al Libertador de América con un monumento ecuestre que soportó estoicamente el paso de las dos guerras mundiales.

Las crónicas aseguran que días después del desembarco, centenares de aviones arrojaron más de mil toneladas de proyectiles sobre Boulogne-sur-Mer, con epicentro en la base de submarinos instalada a 200 metros de la estatua de San Martín.

Previamente, durante la ocupación las fuerzas alemanas, la ciudad sufrió innumerables bombardeos aéreos y ataques navales, por lo que desaparecieron barrios enteros como Saint-Pierre, situado muy cerca a la estatua.

Casas, construcciones, personas fueron alcanzadas y afectadas considerablemente. Sin embargo la estatua del General San Martín se mantuvo siempre en pie.

El mito dice que quienes inician un noviazgo o una vida en pareja concurren al sitio donde su ubica el monumento, a modo de buen augurio y para pedir en silencio firmeza y valentía para enfrentar las diferentes batallas que puede presentar la vida.