El viernes 6 de octubre de 2000, cuando aún no había cumplido 10 meses en su cargo, renunciaba a la vicepresidencia de la Nación Carlos “Chacho” Álvarez, un hecho inédito desde el retorno de la democracia.

El pago de coimas en el Senado (tiempo después apareció un arrepentido: Mario Pontaquarto) para que se aprobara una reforma de las leyes laborales, fue el detonante para que de un paso al costado en un gobierno que empezaba a caer en un debacle que finalizaría con la dimisión de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001.

La coalición encargada de remontar el desastre neoliberal dejada por Carlos Menem se llamó “Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación”. Estaba integrada por radicales y peronistas no menemistas que con miembros centroizquierda habían armado el Frente País Solidario (Frepaso) como alternativa en 1995.

Sin embargo su gestión se vio interrumpida por la profundización de la crisis económica (De la Rúa, presionado por los medios, convocó a Domingo Cavallo quien llevó adelante el triste Corralito) y social (con la muerte de compatriotas por la represión estatal llevada adelante el 19 y 20 de diciembre de 2001).

“Parece paradójico y a la vez resulta cada vez más chocante, cuanto más avanzan la pobreza, la desocupación, el escepticismo y la apatía, desde no pocos lugares se responde con dinero negro, compra y venta de leyes, más pragmatismo y más protagonismo para quienes operan en la política como si fuera un negocio para pocos”, aseveró Álvarez hace exactamente dos décadas.