El sábado 9 de julio de 1938, el pueblo de Cuatreros acunaba a quien sería a uno de sus referentes artísticos: Julio Alessandroni.

En sus 72 años dejó un legado de dibujos, pinturas, grabados, esculturas y poemas que supo pulir y depurar desde su adolescencia, así como la admiración y respeto de quienes tomaron clases con él.

Supo estudiar en la escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano” y en la escuela “Ernesto Della Cárcova” de Capital Federal y se perfeccionó en los talleres de Antonio Berni, Oscar Bellante y Alfredo Garmendia.

“Hay una técnica para sobrevivir y es no entrar en la hipocresía, sino en el amor, saber despojarse de las cosas y, sobre todo, desprenderse de lo material y eso cuesta”, le dijo alguna vez a la periodista local Elba Cufré.

Alguna de sus obras resultó seleccionada en Venezuela para la escenografía de la ópera El árbol de Chernobyl. Por iniciativa de la entonces senadora Alicia Fernández de Gabiola, su arte fue declarado de interés provincial y cultural.

Una calle de General Cerri lo recuerda a este artista que pasó a la inmortalidad el 18 de noviembre de 2010, haciendo arte, como correspondía.