“Un matrimonio sin hombre”; “Un folletín en acción. Dos mujeres que se casan” y “España, país de locos” son los títulos que reflejaron el enlace matrimonial entre Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga en 1901.

Elisa se había convertido en Mario en la casa de Dios, hecho que no fue advertido por el párroco de San Jorge.

Las crónicas aseguran que durante dos años, cada noche Elisa recorría a pie los 12 kilómetros que la unía y separaba de Marcela. Asimismo sostienen que este enlace, ocurrido hace 119 años, jamás fue anulado.

Galeano sitúa la celebración de este matrimonio un 9 de junio y recuerda de la siguiente manera la historia de estas dos mujeres que se enamoraron en la adolescencia y que tuvieron que desandar su amor prácticamente en la clandestinidad:

Sacrílegas

En el año 1901, Elisa Sánchez y Marcela Gracia contrajeron matrimonio en la iglesia de San Jorge, en la ciudad gallega de A Coruña.

Elisa y Marcela se amaban a escondidas. Para normalizar la situación, con boda, sacerdote, acta y foto, hubo que inventar un marido: Elisa se convirtió en Mario, vistió ropa de caballero, se recortó el pelo y habló con otra voz.

Después, cuando se supo, los periódicos de toda España pusieron el grito en el cielo ante este escándalo asquerosísimo, esta inmoralidad desvergonzada, y aprovecharon tan lamentable ocasión para vender como nunca, mientras la Iglesia, engañada en su buena fe, denunciaba a la policía el sacrilegio cometido.

Y la cacería se desató. Elisa y Marcela huyeron a Portugal.

En Oporto las metieron presas. Cuando escaparon de la cárcel, cambiaron sus nombres y se echaron a la mar.

En la ciudad de Buenos Aires se perdió la pista de las fugitivas.