“El tiempo lo dirá. Un disco solista significa que es el comienzo de una carrera por mi cuenta, y no hacerlo con Los Beatles significa que es un descanso. Entonces, es ambas cosas”.

Con esas palabras, el 10 de abril de 1970, Paul McCartney anunciaba el comienzo del fin de tal vez el grupo más emblemático de la historia de la música.

Queda en la retina de muchas generaciones la grabación de un concierto en la azotea de Apple Corps, 15 meses antes, en lo que fue la última aparición pública de los 4 de Liverpool.

Eduardo Galeano optó, en su libro “Los hijos de los días”, por recordar el inicio de la banda.

“Mientras nacía el año 1962, una desconocida banda musical, dos guitarras, un bajo, una batería, grabó en Londres su primer disco.

Los muchachos regresaron a Liverpool y se sentaron a esperar.

Contaban las horas, contaban los días.

Cuando ya no les quedaban uñas por comer, un día como hoy recibieron la respuesta. La Decca Recording Company les decía, francamente:

No nos gusta su sonido.

Y sentenciaba:

Las bandas de guitarras están desapareciendo.

Los Beatles no se suicidaron”.