Además de poeta fue pintor; además de pintor fue poeta. Los entendidos y entendidas aseguran que Enrique Molina es un valuarte de nuestra cultura y que marcó una impronta en cada una de estas ramas del arte.

Aseguran que es “una de las figuras más destacadas de la Generación del 40”.

Hoy en el aniversario 111 de su nacimiento, invitamos a leer el siguiente poema que se llama “Etapa”:

Corrompidos por un resplandor de ríos y de grandes sorpresas hemos perdido
para siempre la paciencia de las familias.
Fuimos demasiado lejos. Libres y sin esperanza como después del veneno y
del amor
nuestra fuerza es ahora una garra de sol
los labios más infieles
y apenas nos reconocemos por esas extrañas costumbres de tatuarnos el
alma con la corriente.

El país es obstinado y anónimo. Con un solo lugar
con una sola palabra.

Vivir a esperar nada
a interrogar a besos
a noches bañadas en la sangre de las colinas y los errores
con esas mujeres opulentas y crueles que destellan en su reino de humedades
ardientes y funden en su mirada el oro de las lágrimas y el relámpago de
los astros
hechas de soledad y de inconstancia
invulnerables a la dicha
arrancadas de golpe a sus telas dementes por los serafines de la fiesta y el
tufo de los trenes.

Traficamos con plumas
con guijarros viento y frutas fanáticas que nos queman las manos.
hay que poblar de fantasmas estos terrenos salvajes
¡oh tanto verano en acecho bajo el trapo negro de los años!
pero del fondo de la caleta
los exorcismos de la lejanía extraen del alma un gran pájaro en llamas
el furor de estos días que despliegan sus velas y nos lanzan desnudos a las
avalanchas del corazón
a los ídolos al orgullo al ocio
al esplendor de tales desastres entre la algarabía de seres y encuentros en
los que cae como un incendio la simiente de las antípodas.