El hecho de fallecer a poco de cumplir 100 años no cambió nada, porque Ernesto Sábato ya había dejado un legado enorme en lo literario y cultural.

Dicen que dicen que su obra es más reconocida en el exterior que en nuestro propio país.

Sus ensayos, su colaboración con la CONADEP, marcaron su impronta política y social.

Recordamos al querido Ernesto, a una década de su muerte, con el siguiente fragmento del primer capítulo de la novela “Sobre héroes y tumbas”: