El 30 de enero de 1872 era víctima de femicidio Felicia Antonia Guadalupe Guerrero y Cueto, popularmente conocida como Felicitas.

Ella apena tenías 25 años cuando Enrique Ocampo le disparó por no corresponderle.

Las crónicas afirman que 10 años antes había sido obligada por su padre a contraer matrimonio “con el riquísimo Martín Gregorio de Álzaga, y Pérez Llorente, nieto del último alcalde español, considerado héroe de las invasiones inglesas”.

Algunos dicen que Ocampo se suicidó luego de arrebatarle la vida a la chica; otros historiadores afirman que fue ultimado por un hermano y un primo de ella.

En el lugar de los hechos, se erigió la iglesia Santa Felicitas. Dicen que su fantasma recorre el sitio y que en esta fecha no son pocos los que dejan pañuelos o cintas blancas en las rejas del templo.

Compartimos un fragmento de “Felicitas” dirigida por Teresa Costantini.