Algunos aseguran que en el prólogo de “Doce cuentos peregrinos” se resume el talento de Gabriel García Márquez.

“Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. «Eres el único que no puede irse», me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos.”

Gabo nos dejó hoy, hace 7 años. También nos dejó horas de desvelo por la vida de los Buendía en Macondo.

Lo recordamos, con la invitación a leer o repasar algunos de sus libros, de sus textos periodísticos.