Si bien sólo protagonizó tres películas, James Dean es sin dudas un ícono de la historia del cine mundial.

“Al este del edén”, “Rebelde sin causa” y “Gigante” inmortalizaron a este joven actor que perdió la vida en un siniestro vial ocurrido el 30 de septiembre de 1955.

El mito sobrepasó a ese artista en crecimiento, que dejó plasmada una historia de homosexualidad en su segunda película, un tema más que tabú hacé 6 décadas atrás.

“La imagen de James Dean, con su remera blanca y su campera roja, es la imagen misma de su rebeldía y su perfil de joven atormentado. Incomprendido por el mundo, vivía al límite, golpeando contras las leyes y las costumbres de la sociedad adulta“, escribió el periodista Santiago García.