El 29 de julio de 1890 moría con apenas 37 años  Vincent Van Gogh tras agonizar dos días luego de dispararse en el pecho.

Más de 900 pinturas y 1600 dibujo que había iniciado una década antes, no tuvo el rédito económico que había imaginado.

Su famosa oreja, se la cortó a causa de sus padecimientos mentales. Las crónicas mencionan que no fue reconocido por sus contemporáneos y que sólo tuvo apoyo en su hermano Theo.

Durante el siglo XX sus cuadros tomaron una dimensión y precios desorbitados, como homenaje y castigo para este artista holandés (o Países Bajos como comenzó a denominarse recientemente en estos lares).