Lo que parecía un partido controlado se desmoronó en minutos. Un par de pelotas paradas y máximo rédito para Alemania que levantaba impensadamente, a 7 minutos del final, un 0-2.

Sin embargo apareció Diego quien le dio una notable asistencia a Burruchaga para que sellará en el minuto 85 el 3-2 que consagría a nuestra selección campeona del mundo.

El festejo, la emoción, ver al mejor jugador de todos los tiempos en andas del hincha Roberto Cejas, en aquel cálido domingo cerrense, con corte de suministro eléctrico inclusive, se generó en el estadio Azteca el 29 de junio de 1986: