Bilardo esperaba que sea Uruguay. Era el único que lo pedía prácticamente a gritos.

Argentina venía de una excelente primera rueda y los celestes, como casi siempre, entraron a octavos con una actuación más que discretas en los primeros partidos.

Entre el 16 y el 29 de junio se vio al mejor Maradona. En un tarde rara, con sol y lluvia, Diego empezaba a jugar 11 puntos por partido.

El juego, duro, se destrabó con una serie de toques que comenzó Pumpido y que culminó con el grito de Pedro Pablo Pasculli.