En el mundo no existe un nombre como el de Diego Maradona que haya sido inspiración para canciones, cuentos, películas, obras de teatro, pinturas, cuadros, esculturas y cualquier tipo de manifestación cultural que se nos ocurra.

Desde los artistas más reconocidos hasta las manos más anónimas, en cualquier punto del planeta, han plasmado la vida, el legado y amor por este ídolo popular e ícono cultural argentino.

Fernando Signorini, el preparador físico y compañero de Diego en las buenas, en las malas y muy malas, tuvo la amabilidad de dejarnos unas palabras para que compartamos con los y las cerrenses.

“Mi sentimiento respecto de este primer aniversario de la partida de Diego, es idéntico a lo que siento al recordar la desaparición física de mi padre, de mi madre, de mi hermana y de otros afectos queridos”, aseveró el Profe.

Infobae.

“Y Maradona, que duda cabe, es uno de ellos. Entonces en eso no hago diferencias porque sería también privilegiar su recuerdo porque él era y es famoso; sería también una manera de menoscabar el verdadero sentido de la amistada, su mejor esencia, su más genuina esencia”, continúo.

Y agregó: “En casi 4 mil días, los mejores recuerdos seguramente están referidos a los momentos vividos y compartidos en la intimidad, con su familia y afectos”.

“A Maradona lo conoció el mundo, pero tuve la posibilidad de conocerlo de otro modo. Elegiría esos diez días que pasamos en La Pampa, en abril del 94 previo al mundial de Estados Unidos, con horas de entrenamientos y charlas”.

“También me acompañan esos abrazo interminables en Méjico; en los 5 títulos en el Nápoli y aquellos momentos en el que pude conocer y tratar al Comandante Fidel Castro”, remarcó.

“En realidad son infinitos los momentos y recuerdos como para quedarse con un solo”, finalizó Signorini.

Solo nos quedamos nosotros sin Diego. Hacedor de mil historias dentro y fuera de la cancha; el ídolo que hizo mucho en silencio; el superhéroe de un sinfín de infancias.

A un año de su fallecimiento, lo homenajeamos con las palabras de Eduardo Galeano y la música de la Guardia Hereje.