Hugo es un de las tantas personas que vino en busca de trabajo a Cerri y encontró, además de una fuente laboral, su lugar en el mundo.

La vida lo vio durante sus primeros 18 años en Médanos. Allí nació y se crió, pero su destino estaba marcado aquí.

La CAP y su historia de amor con Ester Ripari, quien fue su compañera por más de medio siglo, lo transformarían en un cerrense más.

Supo repartir horas entre la fábrica y sus cinco hijos; supo estar al lado de sus compañeros del frigorífico a través del Sindicato de la Carne y brindó gran parte de su tiempo también al Centro de Jubilados y Pensionados.

Si bien hoy Ester no está, los 14 nietos y uno más en camino llenan sus noches, cada sueño de este hombre laburador y netamente identificado con el pueblo.

Y el viernes último, cuando el silencio se apoderaba de la tarde, el grupo que homenajea a la gente de Cerri en cuarentena, se acercó hasta Rodríguez Peña y Saavedra para festejar con globos, canciones y guitarra los 78 de Hugo.

Leonardo, golpeó esa puerta en nombre de sus hermanos (los de sangre: Marcela, Silvina y Pablo; de corazón: Javier) y el cumpleaños feliz tuvo un eco a distancia de Matías, María Paz, Carla, Facundo, Sofía, Camila, Ana, Paulo, Ramiro, Guada, Victoria, Franco, Tomás y Giuliano.

Un cumpleaños más y un justo homenaje para un hombre de bien que puede mirar con plena satisfacción el camino desandado para continuar caminando al lado de sus seres más queridos.