Aquel jueves fresco porteño del último día de agosto de 1933, trajo consigo a quien tiempo después se convertiría a una vecina histórica y muy querida en General Cerri: María Rosario Díaz Muñoz.

Su familia se trasladó a este punto del sur bonaerense, que por entonces se llamaba Cuatreros, cuando ella apenas tenía tres años.

Desde entonces esta localidad es su lugar en el mundo. En estos lares supo trabajar como secretaria en dependencias municipales y conformar una gran familia:

Arnaldo, Adolfo y Luis, como hijos; Pablo, Gonzalo, Mariana, Fernando, Luis, Emanuel, Tatiana y Nanuel, como nietos; Gabriel, Guadalupe, Nino, Amparo, Máximo, Nicolás, Ezequiel, Urile, Alejo, Agustín, Daiana, Ailín y Francesca como bisnietos.

Todos ellos hoy brindan por un año más de Rosarito.

Y a ellos hay que sumarle el grupo “Cumple Abuelos” que le acercó a esta vecina del barrio Arquitectura el correspondiente diploma de honor por su comportamiento ejemplar durante este período de aislamiento social y preventivo.

La tarde gris tomó color con los globos, pancarta y la entonación del cumpleaños feliz de los presentes con el son de la guitarra de Tati Matus.

Un cumple más, un nuevo festejo y un simple y emotivo reconocimiento para alguien que se identifica con General Daniel Cerri.