En ese minuto fragante que nos ofrece cada día, podemos observar nuestro alrededor para disfrutar y valorar lo que se ha cosechado con el tiempo.

Y en ese sentido, Héctor Oviedo tuvo la oportunidad de festejar sus 73 años, aunque sea por unos instantes, junto a sus seres más amados y recibir el cumpleaños feliz de parte de sus vecinos.

Esto al son de la guitarra de Eduardo Pastor que acompañó la entonación del grupo que brinda este reconocimiento a quienes se ven obligados a ceder abrazos y asados en este período de emergencia y que merecen el respeto del resto de los cerrenses.

La celebración se inició con el tradicional golpe de puerta cerrícola (ese toc toc decidido y conciso) y tuvo uno de sus puntos culmine cuando Valentina le acercó la tradicional torta con vela que Héctor sopló junto a Mary, su compañera.

Su otra hija, Ernestina, se concentró en filmar el momento con una sonrisa a flor de piel, para que en algún momento este festejo se instale definitivamente en la retina y el corazón de Agustina, Augusto, Federico, Laureano y Juana.

También disfrutó del momento Naty, la hija de corazón del matrimonio que lleva 42 años desandando una historia de amor sin final, tal como pretenden hacerlo Valentina y Ernestina con Martín y Darío, respectivamente.

72 años para este hombre de las 212 Viviendas, para este hombre que puso el lomo por 24 años en la CAP, que no dudó en estar al frente de un taxi por dos décadas y que espera volver a presentarse junto a sus compañeros y compañeras del Coral Cerri.

Héctor Oviedo sembró trabajo y sacrificio y en la víspera tuvo una pequeña recompensa completa de amor, afecto y, principalmente, respeto.