No descifrar, no entender, ser testigo impotente de un acto injusto como es la muerte de un ser amado, es un desafío para quienes podemos contemplar la vida, un nuevo amanecer, atardecer y anochecer que ya no serán lo mismo.

Este camino incierto, de padecimiento, de dolor, es el que ha iniciado la familia Núñez tras la partida de Marcelo, un vecino de nuestra localidad, quien lamentablemente no pudo superar el Covid y falleció en los últimos días.

Él no era sólo un nombre o un simple hombre: era el compañero de vida de Sandra; el padre de Lorena, Naty, Marcela, Marcelo, Gabriel, Micaela y Braian; el abuelo de Ezequiel, Gonzalo, Brunella, Dylan, Maia, Bianca, Agustín, Santino, Lucas, Genaro, Candela, Thian, Thiago, Mateo, Luana, Samir, Alma, Priscila y Milo.

Y él se lleva consigo un pedacito de ellos y ellas; y en ellos y ellas vivirá por siempre una sonrisa, un gesto, un beso, un abrazo, por qué no un reto, un momento de bronca, todo lo que absolutamente se extrañará de Marcelo.

Marcelo y su familia. Postal de amor que será eterna.

Este cerrense, que estaba a punto de dejar tras 27 años de una carrera sin manchas, era el CAPITÁN NÚÑEZ. Así, con dos simples y significativas palabras en mayúscula.

Sus camaradas quedaron en silencio al irse enterando de su muerte; el distrito de Villarino se hizo también y recordó que Marcelo supo ocupar un cargo en el Puesto de Vigilancia de Chapalcó; sus vecinos y amigos aún buscan y buscan palabras por más que sea en vano aliviar alma y corazón.

Tendrá que pasar el tiempo para que llegue muy lentamente la resignación, sin olvidar (claro está) cada momento vivido, disfrutado, valorado con él; para que cada instante compartido fluya en el alma y recorra permanentemente la sangre de su sangre.

Sólo ellos, compañera, hijas, hijos, nietos, nietas, tendrán preguntas y encontrarán respuestas a este momento, donde el dolor los doblega por doquier.

Y en la unión de ellos y ellas estará el nivel de fortaleza para afrontar este trance; el resto, como comunidad, debemos acompañar con un abrazo sincero y un silencio totalmente respetuoso.

Hasta siempre, Capitán. Vuele alto, vecino, amigo, cerrense.