Horas antes había confirmado que padecía HIV. Y esta enfermedad se llevó a la eternidad la voz de Freddie Mercury el 24 de noviembre de 1991.

“Se propuso conquistar el mundo y lo hizo”, menciona el periodista de Página 12 Eduardo Fabregat.

Y agrega: “Freddie no se consideraba un gran pianista, pero lo era. Sí se sabía vocalista excepcional, tanto como para no cuidarse en el consumo de tabaco y cantar con vasos de cerveza sobre el piano. Sabía defender sus canciones y aceptar y enriquecer las de sus compañeros. Diseñó logos y vestuarios, conocía los valores musicales de su banda pero estaba dispuesto a jugar lo que fuera para conquistar el mundo con ella”.

Cantante, compositor, pianista…un artista único que conformará por siempre el patrimonio cultural del mundo.