En el día de la fecha hizo pública su postura un grupo con más de mil cien periodistas de todo el país que no adhirió e identificó con lo expresado por aquellos comunicadores el último domingo, en una solicitada que apoyó ADEPA, FOPEA y la Academia Nacional de Periodismo.

“¿Creemos que las y los periodistas somos víctimas de campañas de difamación y presiones, como sostiene un comunicado reciente de periodistas y empresarios de medios de comunicación? Las y los abajo firmantes, periodistas de medios privados, públicos, autogestivos y comunitarios, desocupadas y desocupados, así como también analistas de los medios de comunicación e integrantes de entidades vinculadas al estudio y la agremiación, creemos que las y los periodistas, como toda la ciudadanía, estamos sometidos al escrutinio público y a la ley. No tenemos privilegios. Y no toda crítica, por exagerada o injusta que sea, puede ser considerada como un ataque a la libertad de expresión.

En otro fragmento dice que “sí creemos que el periodismo debe ejercerse con profesionalidad, libertad y dignidad. Y que, en el necesario vínculo con el poder y las fuentes, tenemos reglas por cumplir. No vale todo. Entendemos que la defensa de la libertad de expresión tiene una acción doble: nuestro derecho a informar y el derecho de la comunidad de informarse. Y entendemos a esa libertad de expresión como una conquista colectiva, no desde posiciones individuales ni sectarias. No es nuestra libertad, es de la sociedad”.

En un lado Ruiz Guñazú, Lanata, Majul y Morales Solá, entre otros; del otro, Víctor Hugo Morales, Ángela Lerena, Ezequiel Fernández Moores, entre tantos.