Retratos individuales, el eje temático de la octava entrega de las postales cerrenses en este período de aislamiento social que hoy llega a su segundo mes de vigencia.

En estas semanas, en estos meses, hay algo que nos identifica a quienes por uno u otro motivo transitamos las calles de la localidad: el barbijo o tapaboca o protector facial.

Y detrás de este elemento que oficia de máscara hay una cara, un momento y una historia por contar.

Siempre es conveniente recordar que el objetivo de este trabajo es reencontrarnos como vecinos en unos años, con el mejor de los recuerdos en esta situación sanitaria global.

También es conveniente agradecer la amabilidad, el respeto y la comprensión de esta iniciativa de quienes son cómplices de cada historia.

“Si te llevo para que me lleves” – Sin hablar, sólo roces en estos días entre Ámbar y su mamá Natalia.
“Y dale alegría a mi corazón” – Al tono con su sentimiento, lejos de la cancha, este hincha continuará caminando, pero por la razones de público conocimiento, lo tendrá que hacer solo.
“Muchacha ojos de papel” – Le robaremos un color para estos días grises y melancólicos a esta amiga.
“¿Qué ves?” – Sin truco, el auto de Jano no quiere arrancar.
“Y…rasguña las piedras” – Atravesando el muro de estos días, nuestro fucking locutor de cabecera.
“Nunca el techo y la comida han de faltar” – La amiguita espera ingresar a un comercio y el día para volver a pisar el verde de la libertad.
“Serán los días más felices…” – En su mundo de sensaciones, de vibraciones, el amigo prepara (junto a Tizi) dulzura y caricias para entregar.
“Ay, ay, ay” – Dando vueltas sin pensar, esta mujer le está por decir a su compañero “Vamonos…”
“Mil horas” – No tiene frío y no está tan lejos de su casa y lo expresa con optimismo y una risa chinesca.
“Ojalá que eso pronto suceda” – Y todos regresemos fortalecidos a desandar nuevos caminos. En él, en este servidor público, nuestro respeto a quienes trabajan en la calle desde el día 1 de Cuarentena.